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Voy a casarme. ¿Ahora qué?
Muchos novios creen que para casarse es suficiente con el tiempo de noviazgo y con rellenar los formularios del expediente matrimonial. Muchos de mis pacientes que asisten a terapia de pareja en su etapa prematrimonial suelen expresar “Somos adultos, nos queremos… Lo demás se irá aprendiendo” y ante ese error, suelo corregirlos ya que la experiencia atestigua que una de las etapas más difíciles que atraviesa una relación es precisamente luego de que pasa la anhelada Luna de Miel. He aquí algunos tips que todo recién casado debe tener en cuenta ante las diversas situaciones que a partir del momento que comienzan a vivir en pareja, enfrentarán:
Prepárate
Piensa lo siguiente: Toda profesión exige años de formación y de entrenamiento; si alguien quiere ser un buen médico; por ejemplo, debe estudiar y en la preparación esta el éxito. Igual pasa en las relaciones, y es que precisamente en la prevención esta la cura. No dejes de pedir orientación ante cualquier duda a profesionales o personas de confianza que estén dispuestas a ayudarte. Muchos matrimonios fracasan por el factor decisivo de casarse sin saber lo que implica la convivencia, así que alistarse a cursos prematrimoniales o convivir antes del matrimonio para irse acostumbrando a la idea de vivir juntos son buenas opciones para prepararte. Recuerda que justo después de la luna de miel vendrá un reajuste de personalidades, donde ambos darán a conocer esos pequeños detalles del carácter que antes la pareja desconocía. Con paciencia y tolerancia esta fase será superada con éxito.
Abre un nuevo capítulo de tu vida concentrándote en el “hoy”
Casarse es una de las decisiones más grandes que puede tomar un ser humano, es por eso que comúnmente las parejas tardan tiempo en decidirse, pero luego de decir “Acepto” tanto el hombre como la mujer deben crear en su cabeza un libro imaginario de su vida donde se abre un nuevo e importante capítulo, y estará en sus manos y en las de nadie más que el desarrollo de ese libro sea tormentoso o hermoso. La clave está en vivir concentrados en el presente. Cuando se emprende un nuevo capítulo no hay que chequear el pasado, los errores allí quedaron y si tomaron la decisión de casarse es porque esos errores allí permanecerán, igualmente no atormentarse por el futuro; no dejes que las angustias de la vida cotidiana del país donde vives entren en tu relación. Ahora es tiempo de enfocarte en el presente y de planificar sin mortificaciones ni presiones. Recuerda que tanto tu como tu pareja deben emprender metas juntas, y si se concentran en los problemas del pasado o del futuro perderán el enfoque que el presente amerita para una convivencia en paz.
No descuides a familiares y amigos
Un error común que cometen los recién casados es que se enfocan tanto en vivir su matrimonio íntimamente que pierden el contacto con familiares y amigos que anteriormente estuvieron allí brindando apoyo. Desde luego, la idea no es tener a terceras personas metidas en el nuevo hogar; pero debes tener presente que antes de casarse contigo, tu pareja tenía una familia la cual ahora también es tuya y que muchas veces ocurrirá; por ejemplo, que quieras estar en casa de tu madre en vez de la de tu suegra. Esa y muchas otras razones son causantes de peleas, así que lo mejor es organizar con tu cónyuge un cronograma donde indiquen los días de visitas familiares para que no hayan desigualdades a la hora de hacerlas.
Evita las críticas injustas y continúas
Independientemente del tipo de personalidad que tú poseas, debes olvidarte del perfeccionismo. Nunca olvides que tu pareja es imperfecta y así debes aceptarla. Si criticas injusta y continuamente terminarás acorralando a tu cónyuge y no tendrá a donde escapar. Recuerda que el “huir” nunca es la solución, ya que eso solo demuestra inmadurez. Debes enfrentar los problemas y pedir a tu pareja que si te hará una crítica sea de manera constructiva y ya que ahora están unidos por un lazo más fuerte que el del noviazgo, deberán resolver las diferencias juntos y amablemente.
No pierdas los detalles
Usualmente, los recién casados que llegan a terapia de pareja refieren que su cónyuge ha dejado los detalles, increíblemente no son solo los hombres quienes por la rutina olvidan los detalles más sencillos como una flor o un “te quiero”; las mujeres también olvidan los detalles, el hacer un almuerzo especial o dejar una notica sensual a su nuevo esposo. Si se olvidan los detalles inmediatamente se crea un problema que se meterá en la cama de los nuevos esposos, comienza a fallar la intimidad e indudablemente se pueden desarrollar problemas de convivencia más grandes.
Perdona y Olvida
Hay una frase muy común que suelen decirme los pacientes en consulta: “yo lo perdono, pero no olvido”. En incontables oportunidades les recalco que eso NO es un perdón verdadero. Quien perdona de corazón debe arrancar la rabia de raíz y si no logra conseguirlo de manera autóctona, lo ideal es que busque la ayuda de un psicoterapeuta. Aunque no sea fácil de creer, muchas parejas de esposos terminan odiándose y luego dicen “No sé cuando deje de amarlo y comencé a odiarlo”; esto no pasa de la noche a la mañana, así como el amor se siembra y fertiliza, el odio también. Así que arranca desde la raíz la más mínima semilla de molestia, rabia o malestar. Recuerda que aunque no todos tengan el don de perdonar, todos tienen el don de aprender y con ayuda terapéutica lograrán alcanzarlo.
Otros secretos para un matrimonio feliz:
· Tomar consciencia de ser personas diferentes pero complementarias
· Establecer metas en común (fechas para tener hijos, por ejemplo)
· Valorarse como iguales( ni machismo ni feminismo)
· Repartir las responsabilidades en el hogar
· Respetarse mutuamente
· Confiar siempre en el cónyuge antes que en los demás
· Escuchar a tu pareja
Lo que toda pareja de recién casados debe recordar es que no existe una receta para la felicidad. El mundo marital es desconocido para todos sin importar incluso si alguno de los cónyuges ya había estado casado anteriormente ya que la interacción de dos personas no se repite en ningún caso. Lo ideal para calmar las posibles tormentas es mantener una actitud serena y realista ante los problemas, no exagerarlos ni sobreactuarlos ya que el matrimonio es “para toda la vida” y nadie quiere mantenerse toda la vida enganchado a un problema. Mantente optimista ante esta nueva etapa de tu vida teniendo siempre presente que nuestra generación tiene unas ganas inmensas de romper con los patrones de padres separados con divorcios tormentosos que esta sufrió y desde luego, antes de que cualquier problema se salga de tus manos, busca ayuda profesional.
Psic. Karina del Castillo